Gracias a Dios que me permite ver los cambios que en mí se van
suscitando, esto me da la oportunidad de apreciar lo que cada uno de los que me
rodean; catequistas e integrantes de otros grupos de mi comunidad parroquial,
así como las personas con las que convivo en el día a día de mi vida. Comentaré
dos acciones (las cuales veo como Frutos del Espíritu Santo) y que me llenan de
alegría y que me han permitido reforzar mi fe.
· Con motivo de las Festividades de la Inmaculada Concepción y de
la Santísima Virgen de Guadalupe, pudimos formar un solo grupo músico-coral tanto
para la Celebración Eucarística por nuestra fiesta patronal (Inmaculada
Concepción), así como para las tradicionales mañanitas a la Virgen, tanto en su
advocación de la Inmaculada Concepción como en su advocación de Santa María de
Guadalupe.
· Con mis hermanos catequistas, el preparar una posada con las
familias que participan en la catequesis. Una posada que en su preparación
resultó con gran armonía y hermandad. Pues se trató de preparar no solo la
posada con la letanía y lo tradicional que abarca una posada, sino que cada
catequista junto con los niños o papás que integran su grupo, así como nosotros
como grupo de catequistas, prepararíamos y actuaríamos un villancico, el sábado
19 de diciembre.
Comparto estos aspectos porque para mí ha resultado muy
importante el poder preparar con armonía y generosidad por parte de cada uno de
los miembros, tanto de grupos músico-corlaes como de la catequesis, estoy
cierto de que es obra (Frutos) del Espíritu Santo, al poner cada uno sus
talentos al servicio de los demás, sin esperar nada a cambio, que ver
contentos, cómodos y alegres a los demás.
Gracias te doy Señor, por fijarte en la humildad de tu siervo. Concédeme
mantenerme siempre en la humildad y sencillez, poniendo al servicio de los
demás todo aquello que Tú, Señor, me has regalado. Amén.